Caminando entre tus bazos me hospedo en la calidez de tu cuerpo,
inhalo fuertemente la fragancia innata de tu pecho y
contemplo sin medida tus besos en mi senos.
En tu boca pruebo el néctar que me devuelve la vida,
ese elixir que rejuvenece mis ideas y expectativas.
La noche cálida nos permite sin premura ni reserva querernos sin medida,
sin etiquetas o rótulos que nos limitan a hacer, amar y a sentir lo que llevamos dentro.
En la almohada se alojan nuestros sueños aquellos creadores de realidades con olor a mañana.
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